‘Antigourmet’, el escuadrón argentino que se rebeló a los precios abusivos en los restaurantes

Su objetivo es reivindicar los valores tradicionales de la cocina en el país y "desenmascarar" los locales con recetas culinarias modernas, que se venden platos a costos elevados.

0
388
Antigourmet

Matías Pierrad nunca pensó que de la indignación podría generarse una buena idea. Mucho menos que surgiera de un plato de comida, hace seis años, cuando se encontraba cenando con amigos en una restaurante del barrio de Palermo, uno de los sitios más pudientes de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Esa noche, Matías, se sintió ofuscado tras recibir la elevada cuenta en su mesa: el costo le pareció totalmente «injusto» ante la diminuta ración que había recibido. Esa noche, sin saberlo, y al irse a dormir con el estómago todavía insatisfecho, nacía el equipo ‘Antigourmet’.

«Me sentí estafado. Había que hacer algo. La impunidad de algunos restaurantes para cobrarle al comensal lo que sea solo porque se autodenominaban como cocina ‘gourmet’ me dio la idea. Faltaba crear la guía de los lugares ‘antigourmet’, donde las porciones cubran toda la bandeja, los dueños atiendan las mesas y el precio sea justo», explica Pierrad, en diálogo con RT.

Fue entonces cuando se unió a cuatro amigos más —sin ninguna experiencia en el área— para conformar un grupo dedicado a darle visibilidad a aquellos restaurantes que en el país sudamericano se les apoda como ‘bodegón’ o ‘cantina’, y que responden a características gastronómicas propias: mantienen una tradición extensa, se encuentran en barrios alejados del centro de la ciudad, y su menú apunta a comidas típicas y abundantes.

El equipo ‘Antigourmet’ junto a mozos de un bodegón. / Antigourmet

Milanesas (carne rebosada en pan rallado) gigantes con huevo frito, tortillas de papa tan redondas como un plato, porciones para compartir y postres que rebasan de dulce de leche. Esas eran las recetas que los amigos buscaban reivindicar y que algunos restaurantes de moda preferían desplazar de sus cartas.

Desde 2013, los ‘Antigourmet’ comenzaron a visitar un ‘bodegón’ de Buenos Aires por semana. Allí escribían una reseña en la que detallaban su experiencia para luego publicarla en su página web y en las redes sociales. Así, poco a poco, llegaron a conocer unos 60 sitios donde, literalmente, dejaron su marca: un cartel con dos huevos fritos en la entrada que, además de ser el icono oficial del grupo, representa su aprobación para los comensales.

«Nos dimos cuenta que estábamos abarcando restaurantes que muy pocas personas conocían. Entonces surgió la posibilidad de crear una aplicación para señalar en un mapa interactivo de la ciudad cada ‘cantina’, junto a su reseña e información de cómo llegar. También se puede filtrar por el precio, en caso de no contar con el dinero suficiente», detalla el integrante del equipo.

Plato en un bodegón de Buenos Aires / Antigourmet

El avance de su ‘lucha’ contra los puntos ‘gourmet’ comenzó a popularizarse y cada vez más personas los contactaban para recomendarles diferentes sitios para reseñar. La masividad de mensajes que recibieron los llevó a tomar una decisión: crear la ‘comunidad Antigourmet’ y realizar eventos en ‘cantinas’ para que sus seguidores puedan asistir y conocerse.

«Celebrar la buena comida. Ese es nuestro mensaje. Empezamos a realizar ‘juntadas’ para todo aquel que quiera sumarse a conocer nuevas experiencias gastronómicas. La respuesta fue muy positiva. Para cada nueva edición, teníamos que sumar bodegones más grandes», cuenta Pierrad.

El asenso mediático del grupo generó roces con los expertos en gastronomía ‘sofisticada’, quienes deslizaron algunas críticas al proyecto porque consideran la cocina reseñada es muy «básica»: «A los que nos señalan, los invitamos a comer un plato de milanesa en ‘Mamma Silvia’, uno de nuestros sitios preferidos. Si no terminamos abrazados, les invitamos la cena«, asegura uno de los fundadores.

Sándwich de milanesa y tortilla de papa en la ‘Esquina del Antigourmet’. / Antigourmet

La esquina del ‘Antigourmet’

En 2017, el equipo logró tener su propia ‘cantina’, manejada y atendida por los cinco integrantes del escuadrón, y con los mismos valores que conocieron en sus recorridas. Pero el sitio se construyó con una particularidad especial:‘La Esquina del Antigourmet’, como se llama el local, se emplaza en el barrio de Palermo, donde, tras aquella mala experiencia, comenzó el proyecto.

«Estamos en territorio enemigo, lo sabemos, pero eso lo hace más divertido. No competimos con otros bodegones porque hoy no podemos vivir exclusivamente de esto. Cada uno mantiene su trabajo cotidiano. Lo hacemos como un ‘hobby’ que nos mantiene en contacto con la gastronomía que tanto celebramos. Estamos del otro lado del mostrador ahora y no es fácil llevar adelante un lugar así, pero fue algo que siempre teníamos en mente», explica Pierrad.

Su carta varía dependiendo la comida que los amigos consigan para cada noche, pero existen platos fijos: sándwiches gigantes de milanesa, tortillas jugosas y tablas de fiambres. También invitan a cocineros de distintos bodegones para que preparen sus recetas tradicionales y puedan conocerse.

«Queremos que cada vez más personas conozcan la honestidad de la comida y pongan en duda todas las nuevas propuestas ‘modernas’ y ‘culinarias’ que les ofrezcan. Hay que defender los valores del bodegón: la familia, los amigos y la panza llena», finaliza el ‘antigourmet’.

Facundo Lo Duca

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingresa tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.