Casa Rosada: El principal objetivo de Lacunza es evitar una hiperinflación

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Los resultados negativos al oficialismo en las Primaria Abiertas Simultáneas y Obligatorias siguen generando coletazos en la economía argentina y hace horas desembocó en la renuncia del ahora ex ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Luego de varios nombres que se arrojaron desde las entrañas de la Casa Rosada, fue el titular económico de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza quien aceptó el puesto que mucho de sus pares rechazaron. La situación es tan grave que tomar el timón de los próximos cuatro meses del gobierno de la Alianza Cambiemos resultará una tarea titánica y peligrosa. María Eugenia Vidal, la gobernadora bonaerense, cedió a su ministro para intentar dar un vuelco a los números electorales que en su caso terminaron con una derrota que superó los 20 puntos en su territorio frente a Axel Kicillof y 15 en favor de Alberto Fernández a nivel nacional. Luego de las reuniones en la quinta Los Abrojos, propiedad del actual mandatario y en la residencia de Olivos el fin de semana largo debido al aniversario de la muerte del General Don José de San Martín, el reemplazante de Dujovne prestó juramento en el Salón Blanco de la sede gubernamental y después brindó una conferencia de prensa donde no dio anuncios específicos, sino que se dedicó a remarcar que no hace falta que el tipo de cambio de la moneda estadounidense esté más alto. Para ello el Banco Central de la República Argentina tuvo que intervenir con subastas por varios millones de dólares, pero con el compromiso del titular de la entidad monetaria, Guido Sandleris, de no dilapidar las reservan que forman parte de los préstamos que viene otorgando el Fondo Monetario Internacional. Precisamente en estos días tenía que llegar una misión del organismo pero por ahora está suspendida. Algo que generó temor en muchos operadores del mercado pero también en los funcionarios, ya que de esa visita y su auditoría depende la entrega de otra remesa por 5 mil millones de dólares que en esta situación son imprescindibles para llegar hasta las elecciones del 27 de octubre en un mejor clima. Se entiende que siendo Argentina el principal deudor del FMI, no le conviene a nadie que ese desembolso y los demás acordados no se concreten. Entre tanto Mauricio Macri y su mesa chica mantiene reuniones con representantes de sectores agroexportadores donde se intenta calmar el temor de que la administración suba los impuestos a las ventas de productos primarios al exterior, a las que se denomina “retenciones” y que son el único ingreso real de moneda estadounidense. El incremento de esas alícuotas perjudica a los pequeños productores agropecuarios pero en medio de la campaña es obvio que muy difícil que se tome ese tipo de medida que generó una guerra que nunca concluyó entre “el Campo” y la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, hoy candidata a vicepresidenta del Frente de Todos, posible fuerza que asuma el poder el 10 de diciembre. Lo cierto es que la asunción de Lacunza y los nuevos contactos entre Macri y Fernández tienden a evitar que las cosas empeoren y se llegue al infierno tan temido de una hiperinflación. Algo que los argentinos han sufrido en varias oportunidades y que siempre generan más pobreza, indigencia y una situación de vida indigna para los más pobres y ganancias extremas a grupos minoritarios que sacan rédito de estas crisis muchas veces generadas.

El informe completo de nuestro corresponsal en Casa Rosada, Juan Pablo Peralta:

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