Cultura es todo lo que produce un pueblo

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Comúnmente se utiliza el término «cultura» para referirse a las artes en general, y desde ahí, la promoción cultural se enfoca en los ámbitos (centros culturales, salas de exposición, teatros, escuelas de arte, etc.) y en los artistas, según sus disciplinas (plásticos, escritores, actores, músicos, etc.).

Las políticas en este sentido tienen que ver con facilitar los conocimientos, técnicas e insumos para su producción, y la difusión de las obras hacia el conjunto de la comunidad. En este esquema se inscriben las «secretarías o direcciones de cultura» en los municipios argentinos.

En una concepción más amplia, «cultura» es todo lo que produce un pueblo, incluidas sus manifestaciones estéticas.  De esta manera podemos abarcar con la Cultura los sistemas de valores y creencias, el desarrollo tecnológico, las relaciones económicas, la configuración de estructuras sociales, formas de gobierno, y comportamiento humano.

La definición del sujeto y del objeto cultural será relativa a la mirada y el interés de quién hace la caracterización. Así, al artista se lo puede considerar «fuerza de trabajo», a la obra de arte «mercancía» y al público «consumidor». Desde los intangibles que animan la lógica del mercado la «industria cultural» cumplirá una función de «entretenimiento» más que de «cultivo de las capacidades humanas» (etimología antigua de la palabra «cultura»).

Desde otra visión podemos decir que «la cultura es el despliegue en el mundo de la intencionalidad humana». «La intencionalidad ha sido definida desde Brentano en adelante como la característica fundamental de la conciencia. Ya con el arribo del método fenomenológico de Husserl y el aporte de las corrientes existencialistas, la intencionalidad aparece como lo sustantivo de todo fenómeno humano» (Diccionario del Nuevo Humanismo, 1996).

Hoy en día, en un proceso de mundialización creciente, en ciudades cosmopolitas, se entrecruzan y conviven diferentes culturas. Los individuos y los grupos se enriquecen en la diversidad: costumbres, leyendas, mitos, teorías científicas, corrientes de pensamiento, experiencias religiosas, técnicas constructivas, utilización de materiales, innovaciones, etc. Identidades que se fortalecen en un paisaje multicultural.

Resultará sumamente valioso abrirle paso a la intencionalidad, propiciando desde el Estado políticas proactivas que vinculen a todos los actores del quehacer comunitario, a través de «secretarías de las artes y las culturas».

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