El sol sale para todos

0
53
Triunfo de Alberto Fernández sobre Macri

Finalmente llegó el día donde a pesar de llevar en nuestras espaldas el peso del error colectivo volvimos a levantar la bandera de la esperanza.

Ese día en que todos nos abrazamos mirando al futuro como opción para salir de esta red tejida por ambición, mentiras y desprecio por la patria y se transforma en una escalera para salir del pozo y respirar aire nuevo.

A pesar de la confianza no supieron administrar el poder en pos del bien común. Creyeron que robarían fácilmente la inteligencia de cada ciudadano pero solo compraron medios afines a su deshumanidad y crueldad , a su indiferencia por la patria y al amor a su propio bolsillo.

No pudieron sostener el relato destructor, no lograron que los equipos de TV refrigeren el poco alimento que millones de argentinos – que tienen aún el privilegio de mantener sus fuentes de trabajo- pueden conseguir con un miserable ingreso, mientras que ellos viven de grandes ágapes y cuentas offshore que alimentan a costa del sacrificio y sufrimiento del pueblo.

Casi cuatro años donde la enfermedad y la tristeza se aliaron.

El mismo tiempo donde vemos padecer y hasta morir, a nuestros queridos viejos, relegados a la “cosificación vencida” porque no producen para el señor feudal, como si no hubiera sido suficiente una vida de lucha y de trabajo constante.

El mismo tiempo donde muchos chicos pobres volvieron a ser “copilotos” en los carros de sus padres, recicladores urbanos, que pasaron a ser desocupados por recibirse de “planeros”.

Cuatro inviernos que las calles cobijan a los indigentes que tienen la suerte de no ser quemados vivos por la patota oficialista.

Días convertidos en una eternidad lastimosa que hiere nuestra historia.

Se agotaron las lágrimas.

Y  como dijo una gran patriota, luchadora por los derechos de todos y todas (Eva Perón), “el pueblo hizo tronar el escarmiento” y las urnas hablaron por cada uno de nosotros y nosotras.

De ahora y hasta octubre nos esperan días más duros.

El dueño del circo está enojado porque su órden no fue acatada y el pueblo no se durmió

Pero en las primeras horas del dia después se sintió el latigazo.

La incertidumbre de un mercado de amigos liberado al azar enojó aún mas a los que ya identifican a los verdaderos culpables de la catástrofe. Se agotó el relato de “La culpa es del otro”.

Argentina despertó , el resultado electoral es el mejor documento y la alegría volvió a cubrir las calles, los barrios, las ciudades más alejadas del centro del infierno, cada casa, cada uno de nosotros y nosotras.

Tenemos que seguir despiertos y desobedecer la orden de dormir, porque para recuperar lo perdido nos queda un largo camino de voluntad y trabajo.

Fueron casi cuatro años de oscuridad pero al fin llegó el momento esperado y el sol sale para todos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa tu comentario!
Por favor ingresa tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.