La menor jugaba sobre la arena junto a su familia, en una playa de la zona norte de la ciudad, cuando fue aplastada por un desmoronamiento de un barranco.

Hace un año, desde el Concejo Deliberante se presentó un proyecto de ordenanza para señalizar las zonas peligrosas y evitar muertes, luego de que una niña quedara atrapada en la arena. Luego de que el oficialismo lo cajoneara, la tragedia volvió a la escena sin ninguna previsión.

“El clima de esta zona costera, con fuertes lluvias y vientos determina la propensión al derrumbe parcial o total de estas paredes de acantilados y que esto sucede en forma intempestiva y generalmente poco predecible. Esta realidad genera accidentes y pone en riesgo de vida a todos y todas las personas que utilizan playas en estas zonas. Estos hechos pueden ser evitados y prevenidos con la intervención del Estado”, fue parte del sustento del proyecto presentado el 1º de marzo de 2017.

La concejal Marina Santoro fue la impulsora de un expediente generado luego de un accidente en la playa Tamarindo en el que una nena de 6 años había quedado atrapada bajo la arena. “No podemos permitir que pasen estas cosas”, se había quejado la edil en ese momento.

Mediante la iniciativa, se proponía colocar dispositivos de señalización para que la gente no se acercara a estos lugares potencialmente peligrosos, y la realización de controles para que dichos cuidados se realizaran.

Hoy, la tragedia volvió a escena y aunque la iniciativa legislativa ya lo había anticipado, no pudo ser aprobada gracias al oficialismo que “cajoneó” el proyecto por casi un año: “Pedimos medidas contra derrumbes pero el oficialismo no las trató”.

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